Brindarse es un arte (II): Cómo colaborar con las víctimas de una catástrofe
Cuando se está ante un hecho traumático, como aquel proveniente de un desastre natural o provocado, lo que más llama la atención y horroriza es la reacción emocional de desorganización y caos que se despierta, y que se expresa en un primitivismo que asusta y sorprende.
En un primer momento se exacerban el pánico y las pasiones. Se produce una confusión desestructurante por la pérdida masiva, que desborda la capacidad del psiquismo para contenerla. Por eso es importante, además de la ayuda concreta de alimento, agua, refugio y medicinas, saber qué hacer frente a esta reacción emocional. No es fácil ayudar ni ser ayudado en estos momentos, pero es la oportunidad de ejercitar la forma más elevada de amor y sabiduría.
Lo importante es la actitud con la cual se ofrece la ayuda y la actitud con la cual se recibe. Muchas veces el que ayuda se siente superior al que necesita ayuda, lo ve como alguien incapaz o impotente, le tiene lástima, quiere salvarlo, o se erige en juez o predicador. Esta ayuda no ayuda, porque no reconoce la dignidad del que en ese momento está necesitado.
También sucede que el que necesita ayuda no siempre sabe aceptarla tal cual viene, tomar lo que sirve y descartar lo que no, con responsabilidad por la propia vida, sin reclamar lástima de los otros o creerse con más derechos que los demás por estar dolorido.
Es necesario sintonizar con el dolor moral y psicológico que se produce en las personas ante el impacto. El individuo necesita transitar una etapa de reacondicionamiento emocional, que se logra cuando tiene la posibilidad de expresar y elaborar el dolor. Para ello es fundamental sentirse comprendido y sostenido.
Ayudar es estar con el otro en lo que sea que se requiera: escucharlo, atender sus pedidos, empatizar con su dolor, atestiguar su potencia. A veces, simplemente tener una actitud de cercanía.
Extracto del artículo “Brindarse es un arte”, publicado en la revista Women’s Health, y escrito por Claudia Casanovas y Felisa Chalcoff, autoras del libro “El Arte de Ayudar” (Gran Aldea Editores, Buenos Aires, 2009).
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