Cooperación al desarrollo y acción humanitaria: ¿cómo abordarlas?
La reciente liberación de los cooperantes catalanes que fueron secuestrados el año pasado en Mauritania ha impulsado el debate acerca de la manera de canalizar la ayuda de las organizaciones sociales en zonas de riesgo.
Pero la reflexión va más allá, hacia la necesidad de encontrar un modelo efectivo de cooperación que impulse verdaderamente el desarrollo a largo plazo, sin por ello dejar de atender con prontitud las emergencias que se presentan en comunidades vulnerables.
Hoy en el diario El País, David Minoves i Llucià, conocedor del sector, comparte algunas ideas sobre cómo se debería trabajar para que la cooperación sea rigurosa, sostenible en el tiempo y también más segura para quienes se dedican a esta labor:
1. Con profesionalidad. “Se requiere un conocimiento profundo y actualizado de la zona donde se trabaja, de la población con la que se coopera y de los objetivos que ésta se ha marcado”, afirma Minoves.
2. Fortaleciendo las capacidades locales. Es preciso “formar localmente, contratar localmente y comprar localmente”, para “fortalecer la soberanía de las personas y de los pueblos”, y de ese modo “ampliar las libertades, las capacidades y las oportunidades”, agrega.
3. Disponiendo de protocolos de seguridad. “No podemos dejar estos países abandonados porque son ‘demasiado’ peligrosos”, señala. Para ello se debe tomar medidas y así evitar riesgos innecesarios, además de contar con planes de contingencia.
“La cooperación ni es idílica ni está llena de futuros premios Nobel de la Paz. La cooperación es, sencillamente, una herramienta más para transformar el mundo a través de una actividad profesional de gran valor“, concluye Minoves.
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