Percepción
Por Carlos Calvimontes R.
A la temprana edad de tres años, debido a un accidente, empezó a perder la vista pero, gracias a una beca, estudió y fue profesor en el Instituto Nacional para Jóvenes Ciegos de París. Ahí perfeccionó un sistema de lectura para ciegos, hasta convertirlo en la que es la forma universal de lectura para los privados de la vista: el Sistema Braille, que para cada signo tiene seis puntos en relieve y perceptibles al tacto. Siendo su autor Louis Braille cuando apenas contaba con veinte años, murió de cuarenta y tres. Pese a los limitados medios de esa época, el siglo XIX, el conocimiento del sistema se expandió con rapidez y se adaptó a diferentes idiomas, como también a la notación musical; en todo caso, aprovechando que los ciegos pueden desarrollar mejor el sentido del tacto.
Sin haber alcanzado los dos años de edad, Helen Keller quedó sorda y ciega por un mal que no fue controlado y cuya causa hoy se discute. Debido a su edad, su invalidez fue muy traumática con perjuicio de su comportamiento; a tal punto, que hubo de ser separada de sus padres por un tiempo. Su institutriz, Anne Sullivan, tuvo un rol relevante, de gran influencia y ayuda, en hacer que Helen pueda comunicarse con los demás y con el mundo, hasta obtener un título universitario, siendo la primera persona sorda y ciega en lograrlo. Anne, mujer extraordinaria, que había superado el riesgo de su propia ceguera, se había dedicado a la enseñanza de niños ciegos, y su máximo reto fue ayudar a Helen, por la doble dolencia que ésta tenía. Juntas, durante todo el siglo XX, dieron ejemplo, esperanza y enseñanza.
Percibir o ayudar a percibir con los sentidos es como construir un embarcadero para dirigirse a los amplios horizontes de la vida.
