Ternura
Por Carlos Calvimontes R.
Daniel Frank Gerber (1898 -1974) nació en Wisconsin. En 1927, mientras trabajaba en la industria de alimentos en conserva de su padre, la iniciativa de su esposa lo estimuló a elaborar alimentos colados para bebés; el pediatra de su hija, de siete meses de edad, les había sugerido que le dieran esos alimentos. Estudiaron esa nueva forma de nutrición de bebés, que por entonces tenían una dieta líquida hasta promediar el año de edad. En 1928 se inició la venta de cinco productos de: arvejas, ciruelas, zanahorias, espinacas, sopa de verduras y carne. En poco tiempo, el concepto de los alimentos colados se estableció y en las siguientes décadas su demanda creció imparable.
En mucho, el cambio en la forma y uso del pañal fue más espectacular por lo novedoso y radical. En milenios no había variado la forma de cubrir a los bebés y el uso -relativamente reciente- de tejidos en ciertas partes del mundo no presentaba ningún cambio apreciable, hasta hace aproximadamente un siglo, cuando en diferentes partes se fueron planteando nuevas ideas. En eso, Marion Donovan (1917 – 1998), que nació en Indiana y fue una gran innovadora, tuvo un relevante rol. En una familia de inventores, ya en su infancia creó un polvo para limpiar dientes. Cuando se casó y tuvo hijos, se dedicó a resolver el problema por el complicado uso de los pañales y su higiene. Con soluciones que iba mejorando paulatinamente, fue la creadora de los pañales desechables, que muchos otros han ido perfeccionando para hacer de ellos un artículo de uso masivo, con innovaciones tanto en su forma como en los materiales empleados, hasta llegar hoy a nuevos diseños que combinan higiene y comodidad con criterios ecológicos.
Por el ambiente familiar propicio, pero más por su impulso creativo, esas personas han brindado a sus semejantes grandes medios para completar la ternura en la crianza de los bebés.
(Imagen vía Flickr)