El Número de Oro
Por Carlos Calvimontes R.
Menos conocido que Pi ( 3,1416…), el Número de Oro, Fi (1,618…), debería estar en la mente de todos. La importancia de Pi está confinada al ámbito de la circunferencia y de las figuras y cuerpos relacionados con ella. En cambio, Fi es la llave indispensable para el conocimiento de la armonía en la Naturaleza y en lo mejor de la obra humana; por ende, en la belleza de lo que nos rodea y en la adecuación de sus proporción a la optima producción de lo que es necesario en la vida cotidiana: edificios, materiales, enseres de todo tipo y vestimenta.
Luca Pacioli (1445-1517), matemático italiano, fue el heredero e intérprete del conocimiento de la proporción armónica, de la antigüedad de Sumer y de Egipto (que también estuvo presente en las altas culturas Maya y de Tiwanaku) y que, remontando la Edad Media, le llegó por las obras de Euclides, Platón, Vitruvio y Fibonacci. Compartió ese conocimiento con Leonardo da Vinci y, con los dibujos de éste, lo divulgó en De Divina Proportione (De la Divina Proporción).
Ese precioso bagaje fue recogido por Matila Ghyka (1881-1965), oficial de marina, diplomático, esteta, escritor, matemático e historiador rumano, y lo puso en el siglo XX a disposición de la humanidad en su magistral creación: El Número de Oro en dos volúmenes, Los Ritmos y Los Ritos. Aunque algunos investigadores y matemáticos contemporáneos de Ghyka se han referido parcialmente a la presencia y propiedades del Número de Oro; sin esa obra Fi no habría pasado de ser una curiosidad académica en la estética y en las matemáticas.
Luca Pacioli tuvo el talento de reconocer en el Número de Oro la firma de Dios. Matila Ghyka tuvo la generosa sabiduría de comprender y demostrar las manifestaciones de ese maravilloso Número.
En Donare apoyamos la iniciativa de establecer la fecha del 13 de septiembre como el Día del Número de Oro, recordando el nacimiento de su más importante difusor, Matila Ghyka (1881-1965), de quien este año se celebra el 130 aniversario de su natalicio.