#TIPNIS: 9 hechos, un crimen (y la alternativa)
Nunca antes un asunto ambiental en Bolivia se había difundido tanto, concitando la atención mundial, como lo ha hecho la construcción de la carretera que amenaza al Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS).
Las razones de esto son múltiples, pero buena parte tienen que ver con la sensibilización más generalizada que existe en el planeta por los temas ambientales y de derechos humanos, por el empoderamiento de las voces ciudadanas (jóvenes y no tan jóvenes) y por el uso que han hecho éstas de las redes sociales y otras herramientas digitales, fundamentalmente a través de posts en blogs, noticias y comentarios en Twitter (usando el hashtag #TIPNIS), fotos en Flickr, videos en YouTube, grupos y páginas en Facebook, y la votación pública en Avaaz.org (en este momento a punto de llegar a las 500 mil firmas), transformando una causa nacional en una de alcance global.
Pero, por otro lado, y también debido a lo anterior, se ha producido una sobrecarga de información que puede llegar a confundir, y se ha centrado el debate en el propio TIPNIS, dejando de lado el contexto no solamente vial, sino también el económico y el geográfico, todos ellos factores que inciden en la problemática, pero están fuera de las propias fronteras del parque. Es por ello que no hemos querido abundar en los datos que ya son de sobra conocidos, y más bien queremos aportar a la discusión con otros nueve hechos que se ha tenido menos en cuenta:
- El territorio de Bolivia está en el corazón de Sudamérica y tiene la vocación de ser el lugar de integración vial del subcontinente.
- Todo corredor interoceánico, para cumplir sus principales objetivos, debe tener un trazado con una dirección generalizada Este – Oeste.
- La vinculación interoceánica del país debe favorecer en forma equilibrada a sus diversas regiones, evitando exclusiones.
- La vialidad interoceánica de Bolivia debe diversificar la vinculación con puertos de países vecinos, aprovechando ventajas comparativas.
- La dirección de un corredor interoceánico que sirva al Norte del país debe estar sobre el eje La Paz – San Borja – Trinidad – Guayaramerín.
- El desarrollo de la vinculación del Norte del país con las vías interoceánicas no debe perjudicar el hábitat humano y natural.
- La región del TIPNIS es la más húmeda del país, con restricciones para la creación y operación de obras de infraestructura.
- Cualquier obra de infraestructura que se cree en el TIPNIS es incompatible con la preservación de un área natural protegida.
- La marcha indígena en defensa del TIPNIS en dirección a La Paz ha seguido la ruta que debe tener la vía interoceánica, pasando por San Borja.
Un crimen
Es un crimen de lesa humanidad y de lesa ecología la ocupación del TIPNIS por una carretera de muy elevado costo en su obra y operación, que mal resuelve la vinculación interoceánica del Norte de Bolivia, con el agravante de que la dirección de su trazado en vez de avanzar hacia el Oeste, retrocede en dirección al Este, y con la aberración de que sin estar definida esa ocupación se ha iniciado obras que van hacia el extremo Sur del TIPNIS, creando una presión económica para continuar con la depredación del área protegida.
La alternativa
En esta imagen graficamos el trazado lógico de las vías interoceánicas, con dirección generalizada de Este a Oeste. La inferior, siguiendo el eje Santa Cruz – Cochabamba – Oruro. La superior, siguiendo el eje Santa Cruz – Trinidad – La Paz: sin atravesar el TIPNIS, evitando perjudicar a su población, dañar su hábitat natural e incrementar su costo (por duplicación en la unión con Cochabamba y sin un avance en la dirección correcta Este – Oeste).
(Imagen al inicio vía Facebook. Mapa de Sudamérica de Carlos Calvimontes R., en su libro ‘Proceso de la Urbanización en Bolivia’.)

